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La Crónica del Verano
By (" Me Mata")
Septiembre de 2009
Diciembre, enero, febrero… mayo, junio, julio… el año es muy largo y menos mal que alguien se ha inventado eso de las vacaciones, unas semanitas para dedicarse a uno mismo y a los suyos. Este año las circunstancias mandan y no ha habido ni playita ni destino exótico. Este año tacaba bricolaje y he aprovechado para montar todos los muebles de Ikea que puedan caber en una solución habitacional tamaño estándar y batir el récord local de visitas al L&M.
Pero tranquilos, no todo ha sido trabajo en vacaciones, también ha habido tiempo para descubrir algunas carreritas por la sierra madrileño-segoviana.
Popular pedestre de Guadarrama
A principios de agosto nos presentamos Pocho y yo por Guadarrama para encender los motores de cara a la nueva temporada. Como era la primera, decidimos salir un par de filas retrasados. Un pequeño error, porque nos quedamos muy encerrados en una carrera de más de 600 corredores. Una vez salimos del pueblo, Pocho enchufó el turbo y se puso a darle caña camino de los Molinos. Miedito me daba verle. Este chaval, que hacía un año no aguantaba el primer Km de la Human a 3:40 me estaba haciendo sudar de lo lindo para seguirle… Al final la carrera se nos hizo un poco durilla. Son más de 11 Km, la segunda mitad en bajada y en interminable línea recta hacia la meta.
Los 12 Eurillos que daba la organización a los 50 primeros debieron estimular a más de uno e hicieron que el nivel fuera muy alto. Por los pelos, ambos nos metimos entre los 60 primeros, pero ya verán al año que viene, ojito con Pocho.
Rodando un para de días más tarde con Chema, nos contó su batallita de hace años en aquella carrera, donde el héroe local, 6 ó 7 veces ganador, le había derrotado.
Popular del Espinar
A la semana siguiente mi compañero fue GPS. Nos fuimos hasta el Espinar para correr sobre asfalto, casi todo el rato, por un precioso pinar. El trazado de la prueba fue brutal, siempre con desnivel. Incluso la salida tenia pendiente. Inicialmente quería correr a ritmo constante, pero con ese circuito lo único que conseguí mantener constante fue el pulso, como poco a 250.
Para mi sorpresa, nada más darse el pistoletazo un grupo de aproximadamente 15 corredores se apresuró a establecer un fuerte ritmo y dejarnos descolgados. No llevábamos ni 500m y ya estaba todo el paquete en fila de A1, incluido el fragmentado grupo de cabeza. A partir del segundo kilómetro y apoyándome en algún valiente de los que intentaba progresar desde atrás comencé a recuperar posiciones, 14º, 13º, 12º... Lo mejor de una carrera con semejantes cuestas es que tienes mucho tiempo para contemplar el paisaje. Lo malo es que si no llega riego al cerebro, la vista se nubla, así que decidí dejar mis últimos progresos para el primer descenso, donde adelanté a 3 o 4 más hasta emparejarme con el 8º. Al llegar a la segunda subida, entre el 8 y el 10, mi compañero se escapó con tremenda facilidad, pero por detrás nadie lograba atraparme. Aquello me recordó a la subida del rastro en la media de Ávila. Vas tan jodido y tan parado que un abuelo con cacha va más rápido que tú, pero como todos llevamos la misma paliza, ni perri es capaz de hacerlo.
Una vez hicimos cumbre me lancé de nuevo a por el 8º. El buen hombre no sabía con quién hablaba y cuando antes estaba a su altura me comentó que iba jodido de isquios y que le dolían en la bajada. Para que viera que no soy mala persona, al llegar a su altura le di un consejillo “no fuerces bajando que no merece la pena lesionarse”. A ver si me entendéis, es que yo iba reventado y el colega parecía que iba sin cadena. Al final conseguí acabar 8º y sobre todo, pasármelo muy bien. GPS, en su última aparición antes de ser padre llegó unos 3 ó 4 minutillos más tarde, demostrando que es todo un coloso cuando la ruta se empina.
Gran Caminata de la Sierra
Las exhibiciones de Motoman al otro lado de la montaña, una borrachera de triunfos en Brunete el día anterior, los distintos compromisos triatléticos de nuestras figuras más cañeras y una inoportuna sinusitis de Cid parecía que me condenaban a la soledad más absoluta en mi refugio veraniego de Cercedilla.
Pero Cid es mucho Cid y no hay contratiempo que le detenga. A las 8:30 estaba listo y preparado como uno más junto al polideportivo. También se vino er suegro, casi abuelo y casi con 60 tacos, pero que si le propones una nueva pieza con la que alimentar su facebook el tío no tarda ni 5 minutos en ponerse de corto y calzarse sus zapas de ½ número menos.
Salida y a correr. Si lo normal es que más de un caracol se coloque en primera fila para no se muy bien qué y estorbar un poquito, en este tipo de pruebas que junta a andarines, corredores, gente que va a 1 vuelta (11 Km) y gente que va a 2 vueltas (21 Km), os podéis imaginar cómo marcha el tema de la salida. Temiéndome lo peor y contrario a lo que me gusta en una prueba tan larga opté por cambiar, cruzarme de lado y ponerme en cabeza hasta que cesaran los codazos y la carretera fuese lo suficientemente ancha como para que la turba no ocupara todo el ancho de la vía.
Así que primera curva de 90º grados y de pronto sorpresa, Cid me lo había comentado, pero mi cerebro no lo había registrado. Las motos, en vez de coger el siguiente desvío siguen por la general, es decir, la carrera se hace en sentido inverso a lo que yo creía. Pues nada, tanto mejor, ya podía levantar el pie y dejarme engullir por el grupo, porque la general es mucho más ancha.
El nuevo recorrido baja el primer kilómetro, sube algo más de tres, baja los tres siguientes y martiriza con una suave pendiente los tres últimos hasta alcanzar la meta. Una ruta cuasi-triangular.
Al llegar a los Molinos, poco más del Km 6, 2º vértice del triángulo, la carrera cambia de sentido y se cruza durante unos 300m. Como los dorsales son diferentes en función de la distancia, pude ver que mi grupo luchaba por el 4º puesto. Hice números, vi factible subir al podium y me relajé. Grave error cuando se quiere hacer algo grande. Me descolgué unos metros de mi grupo para disfrutar del recorrido, de Cercedilla y los de Molinos, de correr sin gente alrededor y marcando mi propio ritmo. Al finalizar la primera vuelta era 6º a unos 50m del 4º y 5º.
Finalmente pude remontar 2 posiciones, pero el último escollo para subir al cajón se me resistió por un puñado de segundos. Y eso a pesar de tener a Cid animando como un loco en meta. La sinusitis pudo con él en el 8, pero no con sus fuerzas para animar como el que más. A ver si nos recuperamos pronto que Chicago ya está ahí!!!
Pues nada chavales que como el veranito, la crónica se acaba. A ver si otro año os dejáis convencer para subir a la Sierra y hacer unos kilómetros por alguna de las rutas más bonitas y con mejores vistas que existen en Madrid. Yo ya tengo encargado el carrito todoterreno para no faltar a la cita.
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